El Blog de Happy Change

Un espacio compartido para crecer, mejorar, superarnos y mirar la vida con optimismo. Desde aquí queremos acompañarte en esas situaciones cotidianas que nos invitan a reflexionar y a plantearnos si hay formas diferentes de afrontarlas.

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El mes de los propósitos

2020-01-22 14:48:59
Happy Change Team



Llega el mes de enero y con él los propósitos para el año que estrenamos. Los gimnasios, los coleccionables o las academias de idiomas saben que, durante este mes, tendrán un importante aumento en la demanda de sus servicios, pero también que en marzo esta inflación repentina habrá disminuido hasta una línea media mucho más realista. Y es que apenas han pasado unas pocas semanas y la motivación de enero parece haberse esfumado.

 

¿Qué sucedió con las buenas intenciones de principio de año? ¿Por qué nos desmotivamos tan rápidamente para alcanzar lo que en teoría nos parecía tan claro?

 

Seguro que nos ha pasado: en el comienzo de un año o de cualquier otro ciclo importante, nos cargamos de buenas intenciones y con ellas de esos dichosos “propósitos” pendientes de cumplir. Quizás te suene alguno de los más frecuentes: bajar de peso, dejar de fumar, hacer ejercicio o ir al gimnasio, encontrar otro trabajo, dedicar tiempo a un hobby, aprender algo nuevo, mejorar el inglés, tener menos estrés, pasar más tiempo con familia o los amigos, leer más, ahorrar algo de dinero… ¡Seguro que alguno está en tu lista Top Ten!

La cruda realidad, apoyada por algún estudio a propósito de los propósitos valga la redundancia, nos dice que solo el 8% continuamos con la motivación el tiempo suficiente para alcanzar lo que, en un momento de buenas intenciones, nos propusimos ¡¡¡Solo el 8%!!! Por si estos números no fueran suficientes para deprimirnos ya de entrada, te añado que el 92% que pinchamos por el camino no sólo tendremos que vérnoslas con el sentimiento de fracaso y frustración: nuestra autoestima encogerá como si la hubiéramos lavado en agua caliente, la culpa y el remordimiento nos rondarán persistentemente y puede que hasta demos por perdidas otras cuestiones que nada tienen que ver con esto ¡Perdida una batalla damos por perdida la guerra para siempre!

 

Ahora que estamos en “el mes de los propósitos”, veamos cuáles son los fallos que hacen que la mayoría se queden en papel mojado.

¡¡Si conocemos los errores que nos colocan en ese 92% de los que desisten en vez de en el glorioso 8% que bebe las mieles del éxito, quizás este año podamos cambiar de bando!!

 

Ø  Nuestros propósitos son muy grandes y poco realistas: es verdad que el mundo es de los audaces, pero eso no quiere decir que pretendas subir el Everest de un salto. Sé realista y date cuenta de que, aunque pienses que puedes con todo, no es cierto. No te pongas metas exageradas que no vas a poder cumplir: el desánimo ante los primeros fallos hará que te desmotives y abandones definitivamente.

 

Ø  Ten previsto que aparecerán dificultades y obstáculos: aparecerá el cansancio, la “tentación”, la “falta de tiempo”, cambiarás tu orden de prioridades y aparecerán otras, la motivación decaerá pasada la novedad… ¿Cómo vas a sortear este tipo de cuestiones?

 

Ø  Ahora te sientes muy fuerte y, con la mejor de las intenciones, te puede la ambición: no solo te planteas varios propósitos, sino que además eliges empezar con todos a la vez ¡Craso error! Vivimos en una sociedad en la que parece que “más” es mejor, pero cuando se trata ponerse metas, “menos” es la mejor estrategia. Si te marcas muchos propósitos te estás generando un estrés innecesario que es probable que te lleve, a corto o medio plazo, a abandonar y frustrarte. Seamos honestos: se supone que un propósito es una prioridad; si tienes “varias prioridades” lo más probable es que en realidad no tengas ninguna.

 

Ø  Otro error frecuente es que tu propósito sea poco específico: te propones “hacer ejercicio para mejorar tu forma física”; O.K. ¡Perfecto! Pero ¿Qué harás? ¿Ir al gimnasio, salir a caminar, hacer running en el parque, comprarte una bicicleta, apuntarte a Zumba? No es en absoluto una cuestión baladí: cuando nuestras metas son poco claras o específicas, lo normal es fallar. Mientras más específica sea tu meta más posibilidades de ser constante y de obtener resultados.

 

Ø  Decía Víktor Frankl, si no lo conoces te animo a que investigues y leas algo de lo que escribió, que “quien tiene un para qué claro, puede con cualquier cómo”. Traducido a nuestro caso: si tienes clara la finalidad de tu propósito, tienes muchas más probabilidades de mantenerte firme ante las adversidades y el cansancio sin abandonar. Porque en realidad lo importante no es “el propósito” en sí, sino lo que quieres conseguir con él: estar en forma, sentirte bien, ganar en salud, verte mejor…

 

Ø  Convierte tu propósito en una acción específica y haz un plan: pregúntate ¿Qué acción fácil podría hacer ahora mismo para empezar con mi propósito? No dejes pasar más de 72 horas sin llevar a cabo una acción, aunque sea pequeña, encaminada a conseguirlo. Si te propusiste ir al gimnasio entérate de los horarios y las tarifas, si quieres cambiar de trabajo apúntate en redes a foros sobre las ofertas que te interesan, si lo tuyo es cambiar de casa pide que te envíen alertas de los inmuebles disponibles en la zona que te gusta… Los propósitos son como la pasta: se enfrían con mucha rapidez y entonces dejar de ser apetecibles.

 

Para que 2020 sea el año en el que cumples tus propósitos sin desfallecer, revísalos y ajústalos ahora que estás a tiempo:

 

ü  Que tus propósitos sean un reto realista y alcanzable.

ü  Ten previstas las dificultades para que no te pillen por sorpresa.

ü  Propóntelos de uno en uno: así te estás facilitando el conseguirlos.

ü  Plantéate objetivos y acciones muy concretas.

ü  No pierdas de vista la finalidad última para la que tu propósito es solo un medio.

Que no pasen más de 72 horas sin una acción, aunque sea pequeña, encaminada a conseguir lo que pretendes.



¡Que en diciembre podamos celebrar que este año sí que fuimos capaces de cumplir nuestros propósitos de Año Nuevo!

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